Hacía lo menos 8 años que no se me casaba ningún amigo y casualmente 8 son los años que Vanesa y Quini han tardado en decidirse a hacerlo. Dándole vueltas al tema de qué regalarles se me ocurrió que, puesto que lo más habitual es que las parejas no tengan fotos “profesionales” hasta que se casan, podía regalarles un reportaje previo a la boda con el que luego elaborar un Libro de Firmas para ese día.
Como la idea les gustó, ni cortos ni perezosos quedamos una soleada tarde asturiana, con la promesa de terminar antes de la hora del partido de España contra Portugal del Mundial de fútbol. ¡No podíamos perdérnoslo y se demostró que hicimos bien!
Pero bueno, teníamos toda la tarde por delante y empezamos en los alrededores de la Iglesia de San Julián en Somió.




Como os habréis dado cuenta, estos chicos son un encanto que no apean la sonrisa de la boca desprendiendo alegría a raudales.


¿Habéis visto qué piel de melocotón?


Llevo varios años buscando una ocasión para fotografiar pacas de paja, pero nunca he encontrado ni el entorno ni la ocasión para hacerlo (siempre las veo desde el coche cuando voy con prisas y no puedo parar, argg…) y de repente, vemos que hay un prado lleno de ellas y un paisano en un tractor embolsándolas. Sólo me bastó decir “oohhh, qué bonito” para que Vanesa echase a correr a pedirle al paisano permiso para meternos en el prado a hacer fotos. Con un “mientras no os llevéis una podéis hacer lo que queráis” a la espalda, mis chicos se prestaron a jugar ahí para tener fotos como éstas:





Lo siento, me repito, pero… ¿habéis visto qué piel?

¿Y no os recuerda en esta foto a una princesa celta? Vane tiene una belleza atemporal


Fijáos en este sitio. Es el lavadero de Deva, en el Güeyu Deva…

… ¿no es esa pared llena de musgo un fondo fantástico para unos retratos? Claro, que si además lo complementamos con unos novios que no dicen que no a nada, tendremos una serie como ésta. ¡Geniales, chicos!



También habrá que ponerle un monumento al sol ese día: no es habitual encontrar por estos lares un día así

Con el tema del prado lleno de pacas ya intuí que Vanesa estaba dispuesta a todo por tener fotos simpáticas, pero al llegar al río su comentario “oye ¿quieres que me meta en el agua?” me confirmó que esta chica ¡se come el mundo!

¿O no?


Quini es una de las personas con la risa más fácil que conozco. ¡Simpaticón!


Y además, algo muy importante: se quieren






Vane y Quini se han casado este sábado. Como dije al principio, la suya ha sido mi primera boda como invitada en 8 años y me lo he pasado pipa. Pero al igual que otras personas nacen con un dedo menos o de más, yo nací con una cámara pegada a la mano, así que pronto podré enseñaros lo que viví ese día
¡Hasta luego!
Escrito por Esther
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